SE TE OLVIDO PRESENTAR TU AUTOLIQUIDACIÓN

Si eres empresario y se te ha olvidado la presentación de alguna autoliquidación como el IVA, no te preocupes, aun tienes tiempo de presentarla, eso sí tendrás que pagar un recargo o sanción que te impondrá Hacienda por tu despiste. La multa dependerá de las siguientes situaciones y tu habilidad para reducir tu sanción:

  1. Si pagas por voluntad propia, la Agencia Tributaria se aplicará unos recargos que dependerán del tiempo que has tardado en liquidar el impuesto. Estos son los recargos:
  • Dentro de los 3 meses: 5%
  • Entre los 3 y 6 meses: 10%.
  • Entre los 6 y 12 meses: 15%.
  • A partir de los 12 meses: 20% sobre el importe de la declaración.
  1. Si la declaración es a cero o a devolver. En este caso no hay recargos, pero sí una sanción fija de 200 Euros (75 en plazo voluntario). Te puede salir a más a cuenta presentar una declaración positiva de pequeño importe que asumir esta sanción fija. Esta es la propuesta:

Concepto

A devolver 50 Euros

A pagar 50 Euros

Sanción inicial

200

2,5

Reducción

-125

-0,62

Sanción final

75 (1)

1,88 (2)

  • (1) Se reduce la sanción a la mitad y se aplica una reducción del 25% si se paga en el plazo voluntario.
  • (2) Aplicado un recargo de un 5% (pago dentro de los 3 primeros meses) y una reducción del 25% si se paga en el plazo voluntario.

*Seguramente la Administración no iniciará ninguna reclamación por este recargo por simple criterios de economía y recursos.

Como se hace:

Por ejemplo, en el Impuesto sobre sociedades, dejar de aplicar alguna deducción para el año siguiente. En el IVA retrasar la deducción de alguna factura recibida a la siguiente autoliquidación.

Presentar un impuesto a pagar y sin el requerimiento de Hacienda puede, en algunos casos, abaratar tus sanciones.

  1. Y el peor de los casos si la administración te requiere la presentación del impuesto. Tendrás que pagar el importe de la declaración, los intereses de demora y una sanción que puede oscilar entre 50 y el 150% del total de la deuda. La única ventaja, si no recurres el principal, es poder aplicarte una reducción de un 30% y si pagas en plazo otro 25%.

En cualquier caso, para evitar multas que encarecen tu factura fiscal, lo mejor contratar a buenos profesionales que te ofrezcan la tranquilidad de cumplir con tus obligaciones fiscales.

 

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